lunes, 17 de octubre de 2016

Hastings 950 aniversario.

El pasado fin de semana tuvo lugar el 950 aniversario de la batalla de Hastings. Yo tuve ocasión de acudir en el 2006 al último gran big macht que se hizo hasta la época, y he de decir que fue impresionante. Fueron cerca de 3.000 participantes con un rigor histórico absoluto, o muy cercano a lo absoluto. Para este 950 aniversario, la organización de English Heritage, ha contado con la participación de unos 1500 recreadores, aunque no podemos confirmar oficial mente ese dato aun. 
Os dejamos con algunas de las primeras fotos que nos han llegado.










Castillos y motas en la alta edad media hispanica

Recuperamos un texto acerca de las motas medievales en la península ibérica, especialmente en las zonas de los reinos al norte del Duero, coincidiendo con las incursiones vikingas al norte cantábrico y atlántico. El articulo fue publicado en la revista nº 1 de la Hispania de los Vikingos bajo el nombre de: Castillos y motas en la alta edad media

-Puede parecer chocante, pero el norte de Hispania durante la alta edad media, especialmente tras el colapso que supuso la invasión musulmana, era una tierra empobrecida con respecto al sur. Los grandes castillos que se hicieron populares en el siglo XIII, no eran aun un reflejo real de la sociedad medieval peninsular.

Normalmente la construcción de un castillo requería muchísimo esfuerzo, poder adquisitivo y tiempo. Unas generaciones comenzaban un trabajo que a buen seguro terminarían otras. Así pues es frecuente encontrarse con castillos cuyos orígenes datan del siglo X u XI, pero su estilo es propio de siglos posteriores. Esto se debe a que comenzaron a construirse en esos años, seguramente sobre estructuras anteriores, y terminaron de construirse bajo la forma que conocemos muchos siglos después.

Contextualizando el tema con el mundo de los ataques vikingos a España, nos encontramos con numerosas referencias a fortalezas en el viejo reino de Asturias (cornisa cantábrica) que fueron construidas sobre antiguos asentamientos previos, bien celtas, bien visigodos, bien tardo romanos. La propia palabra castillo procede de Castellum cuyos orígenes se encuentran en las fortificaciones celticas o proto celticas de buena parte de la España central y norte conocidas como  castros.

Bajo el “terror” normando al cantábrico, tomaron relevancia algunas construcciones importantes para la defensa del litoral. El castillo de San Martín construido por Alfonso III (866 – 910 ) en la entrada del río Nalón para defender la zona de los piratas nórdicos. Precisamente, y según se cuenta, un buen ejemplo de lo expuesto anteriormente, ya que el castillo de San Martín fue un castro celta previo.
En Villaviciosa una atalaya con muro de base visigoda. En Ribadesella una posible ubicación del mítico castillo de Bivanoe etc. Nos demuestra aparentemente lo que parece un intento en toda regla de los monarcas astures destinado a la protección de sus rías por medio de un sistema defensivo “anti normando” que giraría entorno al castillo de Gauzón como modelo base. También ocurrió en Galicia con las míticas torres de Catoira. Todos ellos, ejemplos de fortalezas construidas durante los siglos oscuros. De apariencia muy tocas, conservando aun una notable influencia en su estructura del mundo tardo antiguo, si bien no predominante, si residual.

De todos modos los grandes castillos no fueron la tónica contra la que se chocaron los vikingos a su llegada a España. Muy posiblemente los ataques que se realizaban en pequeños lugares, tenían lugar contra torres o pequeñas fortalezas que diferían mucho de las titánicas construcciones posteriores, como el castillo de Coca o de la Mota.
El modelo predominante eran castillos pequeños que se construían siempre que se podía aprovechando fortalezas previas. ¿Qué sucedía cuando no había una fortaleza previa?. En ese caso había que comenzar desde cero, indudablemente fue el caso de muchos señoríos locales creados durante la alta edad media. Señores con tierras que proteger o regir por mandato de condes o reyes que empezaban la construcción de una empalizada de madera a modo de muro , que con el paso de los años y la prosperidad del lugar terminaría siendo de piedra. En su interior una torre central dominaba el lugar, seguramente también de madera en sus inicios. Olvidemos los castillos de cuento para esta época, y centrémonos en visualizar fortalezas semejantes a las torres de Catoira (Galicia) o el castillo de Argueso (Cantabria).

Hay no obstante una construcción típica en la alta edad media, que se creía inexistente en Hispania, me refiero a las populares “motas” de madera típicas en el mundo franco y anglo-sajón.
Torres defensivas construidas sobre elevaciones del terreno, rodeadas de un muro de madera o piedra, muy posiblemente siguiendo el procedimiento antes comentado. Primero de madera para ser sustituida con el tiempo por muros de piedra. En España parece que no fueron tan habituales como en otras partes de Europa occidental, incluso se pensaba que no habían existido al estilo de las inglesas. Idea desechada desde hace tiempo al encontrar numerosas evidencias de las cuales hablaremos mas tarde.
En las islas británicas la más popular de las motas es la de Tombridge. En España una de las más populares por su anomalía con respecto a las demás, es la mota de Tres Palacios en Cantabria.
Las construcciones defensivas terreas, como también se conoce a las motas, representan una complejidad importante, mucho más de lo que a simple vista parecían.
Enormes taludes, colinas artificiales construidas únicamente para consolidar la posición, fosos, rampas, eran elementos habituales en las motas altmedievales hispanicas.

En las actuales provincias de Valladolid, Burgos y Palencia las fortificaciones terreas se hallan sobre relieves elevados en las márgenes de grandes ríos: Alarzón, Arlanza, Carrión, Pisuerga, ya sea sobre cerros adelantados y aislados a media altura entre los páramos, ya se sitúen sobre un espigón, o sobre un curso vadeable o bien comunicado, como pasa en Cabezón y Pampliega.
Escribano Velasco  en su publicación del 2001 –Analisis del macrorelieve en arqueología medieval. Establece una relación directa entre estos “castillos terrenos” y lugares estratégicos de lejanos tiempos. Exactamente enclaves defensivos  de la edad del hierro reutilizados por romanos y visigodos.

El propio Escribano nos describe como serían las motas alto medievales de los siglos oscuros en las tierras al norte del Duero, Galicia y cornisa cantábrica

(..) Las motas suponen una sobreelevación artificial de aspecto cónico, máso menos desmochado, debido al aporte de tierras procedentes de la excavación de grandes fosos que las circundan. Puede presentar diferentes plataformas de altura y dimensiones variables, plantas circulares y ovaladas y fuertes pendientes en todos sus flancos garantizando así la inexpugnabilidad del reducto.
En ocasiones, como ocurre en el Castillo de Torquemada, se conservan aún un puente sobre el foso. En la parte alta de la colina se levantaría la torre de madera (..)

Parece que se trataba de posiciones defensivas construidas sobre elevaciones naturales del terreno, que además eran reforzadas para su defensa con empalizadas de madera, fosos con agua, etc. Sin ninguna duda se trataba de castillos en miniatura que en muchos casos posiblemente precedían a las grandes construcciones posteriores. En estas fortalezas compuestas por torre y empalizada circular, se situarían señores, o caballeros encargados de custodiar caminos (Caso de mota de Tres Palacios - Cantabria). O bien simples custodios de fronteras trabajando para sus señores, regidores de áreas.

El estado actual de la mayoría de las motas españolas, y el poco interés que despierta en este país cualquier estudio histórico que no esté relacionado con la guerra civil, el siglo XIII, o el renacimiento, hacen difícil poder establecer un origen cronológico de las mismas. Hay quien asegura que muchas de ellas datan del siglo IX y del X, sin ser nombradas como motas en aquellos tiempos.

(..) Jalonaban vías de comunicación de importancia, aunque no existen datos concretos de un sistema como tal destinado a ello. (..)

Nuevamente la medievalista Consuelo Escribano Velasco nos dice:

(..) Todos estos enclaves se encuentran inventariados como yacimientos arqueológicos que es posible poner en relación con otros de origen alto medieval en otras zonas de la meseta norte situados en el valle del Duero, del Cega o del Eresma (..) No podemos olvidar que en la alta edad media no son frecuentes las alusiones a territorios poblados, organizados y zonas controladas desde núcleos fortificados por élites sociales desde el siglo IX.
Grimaldo nos confirma la existencia de una organización territorial dependiente de la fortaleza de Muño en el siglo X “territorium muniensis castri”  y de su tenente, el conde, que desde aquí organizaba la repoblación y reorganización de algunos otros territorios como Roa sobre la línea de Duero (..)

Parece evidente que muchas fortificaciones de tipo “mota” ocuparon un espacio vacío en medio de la nada, dando fuerza a la teoría de posiciones destinadas al control ocasional de caminos, tierras y fronteras. O fortificaciones destinadas a políticas concretas como la repoblación de las tierras al norte del Duero expuesta por Consuelo Escribano, o la vigilancia territorial.

En la zona del norte peninsular, dentro del territorio exacto bajo ataques normandos, no encontramos referencias directas a ataques a motas. Pero pensamos que fueron posibles al tratarse de una fortificación defensiva destinada a controlar las tierras, estando documentada en el norte de España con la ya nombrada Mota de Tres Palacios en Cantabria, o la mota medieval de la iglesia de Alaiza (Alava). Pintura a la izquierda de artículo, que nos deja ver un aparente ataque a la fortificación, la cual es a su vez defendida desde las murallas por guerreros

Alvar Ordoño - Recreador e investigador histórico de los grupos; BAIRA, REGNUM CASTELLAE, HISPANIA DE LOS VIKINGOS e HISPANIA GERMANORUM -